Perú pierde liderazgo en el crecimiento económico de América Latina

El Fondo Monetario Internacional recortó las proyecciones de crecimiento del país para este año y en 2023 debido al desaprovechamiento de la situación externa favorable, en un contexto interno de mayores conflictos en el ámbito social, problemas laborales y de alta incertidumbre política.

Los problemas de crecimiento seguirán inclusive durante el mediano plazo, poniendo en riesgo la calificación soberana del Perú, como lo advirtió Fitch Ratings recientemente.

El producto interno bruto del país está desestacionalizado, dato que elimina factores temporales que influyen en la producción anual, muestra que, en los últimos tres meses hasta agosto, la economía está 2,6 por ciento por encima del nivel visto antes de la pandemia, por debajo del promedio en países como Colombia, Chile, México y Brasil.

La economía peruana tiene un peor escenario con una contracción de 4,9 por ciento por debajo del nivel que había registrado sin la pandemia. El país registra un mejor desempeño que los países de la región en rubros vinculados a la inversión que incluye construcción y manufactura.

Pero tiene un menor dinamismo en actividades relacionadas al consumo, al igual que un mayor retroceso en el sector minero. Aunque el consumo explica el crecimiento durante 2022, su rezago frente a otros países sugiere una débil recuperación en la capacidad de compra de los hogares.

Difícil Panorama

Para los últimos meses de 2022 y en 2023, América Latina enfrentará un panorama mundial menos favorable, teniendo persistentes presiones inflacionarias, desaceleración en el crecimiento, caída en los precios de las materias primas y condiciones restrictivas. de financiamiento. 

Desde junio de este año, la cotización internacional de metales industriales y combustibles acumulan un retroceso promedio de 22,8 por ciento. Un menor apetito por riesgo se ha traducido en una depreciación de las monedas en gran parte de las economías de América Latina.

Con este contexto, los costos de financiamiento se incrementaron, con la tasa de deuda soberana del Perú pasando del 6,0 por ciento a 8,4 por ciento, niveles no vistos desde la crisis global vivida en 2008.

Los riesgos de la región trascenderán al 2023. Las proyecciones del FMI anticipan un avance por debajo del promedio de los últimos 20 años. Con estas cifras, Perú dejaría de liderar el crecimiento de la región. 

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